Compañero Fidel
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fidel castro

30 nov Compañero Fidel

Por Magdaleno Coher 

Es muy complicado referirse al trabajo público de una persona, sin hacer, al menos, un pequeño repaso por la vida que llevó.

Pasa que sin dudas lo más difícil de la vida es ser 100% coherente.
Fidel Castro comenzó de muy joven con una vida personal y pública bastante similar; pantalones bien ajustados y un par de huevos gigantes. Se atrevió a levantar el dedo mayor al país dominante de su país. Le pegó una patada y le dijo ‘hasta nunca’ (nunca imaginó que su hermano, y compañero de tareas, década más tarde le confesaría al presidente norteamericano de turno que las llaves de la isla estaban abajo de la alfombra).

Revolucionario e inspirador de la peor demagogia mundial, Fidel dejó el mundo con 90 años de edad. Lo despidieron con una lágrima, la misma cantidad de gente que le deseó que arda en el peor de los infiernos.
¿La coherencia socialista-liberadora, dónde quedó?

Juan Reinaldo Sánchez, era guardaespaldas del comandante y confesó que “al contrario de lo que siempre ha dicho, Fidel nunca ha renunciado a las comodidades capitalistas”; isla privada, whiskies importados de Escocia, entre otras cosas, hacían al imperio del líder socialista. De hecho la revista Forbes lo incluyó en el top ten de reye, reinas y dictadores más ricos del mundo.
Naturalmente, y al compás de lo que hoy diría Cristina Fernández o Lula Da Silva, las versiones fueron categóricamente desmentidas y tildadas de ser patrocinadas por el gigante del norte. Las probabilidades, claramente, están; dicen que la CIA intentó aniquilar al menos 600 veces al comandante, aunque imaginar que fallaron en cientos de intentos es igualmente difícil de creer.

Pero al margen de la vida privada, lo que hizo con Cuba queda, para bien o para mal, para toda la vida. No hay drogadictos. Caminar por La Habana a cualquier hora no conlleva ningún tipo de riesgos. No hay muertos por hambre. La educación está al alcance de todos. No hay partidos opositores. No se puede pensar distinto. No se puede elegir.

Pero esto es así: al que le gusta bien y al que no… muerte.

La intolerancia a la homosexualidad y el promover al macho, dicen que estuvo bien instaurado durante el régimen castrista, por eso pocos entendemos las banderas del Che en las marchas feministas.

Inspiró a lo peor de la dirigencia sudamericana, que bajo la búsqueda de la “liberación de la región”, lograron hacerse de sus patrimonios incalculables; y aquellos de la mesa chica que confesaron y los mandaron al frente, se convirtieron en los Sánchez de Fidel, que dicho sea de paso terminó preso por revelar el secreto de estado: los lujos del Comandante.
¿Y la libertad?

Es que dicen que la libertad a la que sumergió Fidel Castro a Cuba era lo más parecido a estar preso de por vida: desde que te impongan un espía en tus reuniones hasta la imposibilidad de tomar una Coca Cola, es una de esas contradicciones que motivaron a una cantidad increíble de compatriotas a la tierra prohibida.

Las balsas que suicidaron a miles de cubanos en busca de una vida mejor pareció no importarle al líder casi centenario.

¿Y el respeto por la vida?¿y la coherencia en materia de DDHH?¿y la oposición?
¿Y si no hubiera existido Castro que sería de Cuba? Quizá el pueblo mojito hubiera terminando optando por Hillary o Trump, quién sabe…

 

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