Cristina y Mauricio, un solo corazón
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casa rosada

13 may Cristina y Mauricio, un solo corazón

Aunque Los Pibes para la Liberación no quieran reconocerlo, Cristina Elizabet y Mauricio Macri comparten más similitudes que diferencias.
Es obvio que Cristina, abogada exitosa, en su vida personal tiene un claro estilo PRO. Carteras carísimas, a su izquierda un rolex, zapatos coquetos, usa en su lengua cotidiana la ‘sh’ en lugar de la ‘s’, prefiere Miami antes que La Feliz, toma el té con torta alemana, come salmón, el hijo suele estar mal vestido, usa guantes aunque no haga frío, entre otros muchos indicios de naturaleza amarilla.
Quizás los lectores encuentren un par de diferencias pero en general son bastante parecidos.Casos empíricos.
Cristina tuvo a Lázaro Báez, Macri a Nicolás Caputo. Multimillonarios de la obra pública y suertudos de licitaciones.
Cristina tiró mucha plata a la basura en medios de comunicación que sólo veían los pasajeros que se hospedaban en sus hoteles; Mauricio también aporta montañas a los medios , aunque con un poco más de consumo. Plata tirada de todos modos.
Ambos se tapan la nariz cuando ven llegar, o sienten nombrar, a Luis D’ Elía o  Nicolás Maduro.
La Arquitecta egipcia super pobló los medios nacionales de militantes cuasi analfabetos; Mauri designa arquitectos PRO al frente de Radio Nacional y a hijos y periodistas afines, en otros.
La designación de camporistas en entidades públicas fue una clara de CFK que Macri quiso copiar pero, al encontrarse con poca militancia, puso a idóneos en sus competencias, aunque al venir de la actividad privada, sus empresas tienen la misma suerte que las de Báez.
Los números del Indec con los K eran menos creíble que el cariño de Hebe por Bergoglio; con el Ingeniero tampoco existen.
La desocupación con la Señora era alarmante, pero decían que estábamos mejor que Alemania. Macri no tiene tanta cara y asegura que mejor que en Mercurio, estamos.
La hija del Presidente leyó la misma cantidad de libros que la de Cristina.
El baile de ambos es despreciable.
Uno está llenos de títulos de propiedad; otro, un título universitario y varios de propiedad también.
A uno no le importan los pobres, al otro tampoco.
Ambos son denunciados por Lilita e idolatrados por Urtubey.
Uno se hospeda en el sur en una mansión multimillonaria, otra vive en una.
Ninguno mira a Roberto Navarro.
Cristina tiene a Víctor Hugo; Macri al Mago Sin Dientes, que últimamente hablan cosas con el mismo sentido.

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