Crazy baby, curiosidad. 
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Imagen- Francisca Grande

27 jul Crazy baby, curiosidad. 

Imagen – Francisca Grande 

 

Veo tus uñas gastadas. Y el pedazo de hamburguesa que dejaste porque ese día no tenías mucho hambre. Se que cuando no comes todo es porque algo te preocupa.

Me acordé cuando te descubrí haciendo flexiones de brazos a escondidas en el baño porque querías ser cada día -un poco mas fuerte- qué absurdo me pareció todo eso, pero me dije “los curiosos deben confiar”. 

Se de todos tus mocos pegados debajo del banco. Y de tus zapatillas con barro, escondidas en el jardín hasta que una lluviecita milagrosa las lave (y M. no putee).

Recordé esos sábados fríos y soleados, en los que te levantabas temprano y hacías el desayuno para todos. Al rato te sentabas frente a la compu, ponías el cd “El gusto es nuestro” y Serrat cantaba una vez más la escena del caminante. De mientras jugábamos a la peluquería, y te dejabas pintar las uñas a lo Charly. Pero mas prolijas.

La valija a medio hacer en el palier que alojaba una remera de Chacarita, porque era cábala llevarla en cada viaje. Te traía suerte; ser de Chacarita y un poco incomprensible son como los hitazos de tu vida. Y a mi, lo que todavía me gusta de vos.

Me gusta contar las rayitas blancas del camino. Llegó a 157 y vuelvo a comenzar.

De nuevo vos, que tenés la costumbre de salir y entrar de la ciudad siempre por el mismo lugar cuando viajas. Esto de acostumbrarse me transporta al cuadro en un desierto en el que todo parece igual hasta que de repente se mueve la arena y caes a un pozo, que por ser agujero tiene de oscuro y por inesperado, algo de desafiante; encontrar como salir o tal vez saber cómo no volver a caer, para cambiar un poco las cosas.

Siempre me decís que te divierte verme comer manzanas por el ruido que hago cuando las mastico. Yo nunca lo noté, pero esa debe ser la gracia de cada mirar.

Tenés los ojos mas hundidos y grises que antes. Estás mas viejo.

Veo dibujitos y Rock and Roll. Ellos también pueden ser viejos y más grises. Ya no son los mismos.  Pasó mucho desde que naciste vos, y llegué yo. O tal vez no.

Cuento 157 rayitas blancas en el camino, las miro de cerca, no son perfectas. Eso es lo bueno.

Bajo del bondi.

Llegué.

Después vuelvo a empezar.

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