Huyamos de Utopía
revista cultural, espacio creativo para la expresión de lo que nos gusta
revista, cultura, arte, musica, peliculas, series, television, reflexion, psicologia, sociedad, estrenos, festivales, conciertos, noticias
17657
single,single-post,postid-17657,single-format-aside,ajax_fade,page_not_loaded,boxed,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-7.4,wpb-js-composer js-comp-ver-4.5.3,vc_responsive
utopia

19 dic Huyamos de Utopía

Cambiar  por cambiar es como hablar por hablar. Hablar por hablar es tan sano como agarrarte la mano con la puerta.

La mano del hombre y su capacidad transformadora no tienen límite pero la mano desde mi punto de vista es solo un artefacto, un medio funcional que después de los primeros años del infante se puede desprender de la cabeza sin que nos demos cuenta. Cuando esto sucede nos queda un miembro cercenado, lleno de energía y con ganas de exprimirla hasta agotarla.

¡De ahí todo se complica! Una mano desconectada solo actúa por inercia, zombificada para repetir todo lo mal aprendido, todo lo heredado contaminado por los defectos del pensamiento colectivo: construye formas ya existentes o modificadas por las ventajas del presente pero sin pensar en las consecuencias. Crea algo en apariencia novedoso, en consistencia retardante.

Pocos son los lúcidos que al inspeccionar estos trabajos advierten los indicios de una estructura corrompida, miran a los ojos al grupo de manos y los mandan a la mierda. Las cabezas que deciden condenar este tipo de obras (aunque solo sea a través de la opinión y no de la imposición) no lo hacen por egoísmo, simplemente  tratan con ese esfuerzo revertir la mal gestación que tienen delante.

Con lo dicho intento dejar en claro que la consciencia del individuo no se da por supuesta, ¡jamás!

Podemos ir deslizándonos suavemente por el camino que nos preparó la industria y difícilmente nos vamos a dar cuenta… Ese camino está pavimentado, muy bien señalizado y constantemente te pide que vayas hacía adelante. No es una imposición, de hecho sos libre de pisar el pedal y cumplir con lo que se te ordena. Pero cuando se te cruza una vieja, hay un pequeño bache o un nene que se lanzó a buscar la pelota, bajas la velocidad para no estamparte, es en ese momento que descubrís que al costado de la valla había otros caminos.

Esa miga que te tira el destino apelando a tu curiosidad, a tus ganas de salir de lo pre-establecido, de torcer el volante y empezar a tomar conciencia de tu entorno preguntándote los quiénes, los cuándo y los cómo antes inexistentes determinando sin retorno tu capacidad de razonar. Pero es sólo el comienzo, no te creas original porque saliste, muchos lo hicieron y hoy se dedican a pavimentar del otro lado, ¿se entiende?

Salir no garantiza nada, las bifurcaciones siempre te pueden devolver al paradisíaco pavimento asfaltado y es probable que en algún punto del trayecto suceda. Pero mientras estés del otro lado de la valla enfocate  en tu capacidad creadora. Sacá lo que sentís necesario, que brote de tu pecho, que duela y valga la pena.

Cuando vuelvas a Utopía las ideas se te van a caer del culo, sino pregúntale a Hollywood.

 

No Comments

Post A Comment