La vez de las vacaciones en pedo
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rio de janeiro

13 feb La vez de las vacaciones en pedo

Surgió allá por 2013 cuando con mi hermana teníamos muchas ganas de irnos de viaje pero no teníamos quórum entre amigos, ni mucho plan de destino, así que juntamos los culos, nos concentramos y decidimos que se fuera todo a la mierda, que nos íbamos las dos solas y a Río de Janeiro.

Listo, plan de la ostia. Sacamos pasajes, bookeamos hostel, tal vez nos compramos unas mayas y nos fuimos.

Una vez allá descubrimos que la gente de Rio es muy feliz porque, lógicamente, está en pedo todo el bendito día. Arrancás a las 9 am y ya hay un carioca clavando Skoll en el kiosko de la esquina; son las 12 en la playa y en lo que te das cuenta tenés varios vasitos de un trago de coco que está increíble a la vuelta de las toallas.  Ya cuando se hacen las 6 de la tarde podes inaugurar tu llegada al barsito amigo que vende cervezas rosadas (me encantaban); creo que expliqué mi punto.

Sin embargo, paralelamente gustábamos muchísimo de explorar, caminar y subirnos al bus -que nunca nos dejó de causar asombro por qué hay UN SER HUMANO sentadito ahí exclusivo para cobrarte los boletos- y llegar a lugares aledaños. Fuimos a cuantos más pudimos.

Todo el viaje fue espléndido, conocimos gente, lugares, comidas y todo lo que uno se puede esperar de un lugar como Brasil y particularmente como Río.

Dato de color: al Cristo fui y solo le vi los pies por qué estaba nublado y llovió, muuuuy bueno -_- . Dicho sea esto, ahí mismo nos armamos un juguito con un splash de vodkita Absolut que un amigo nos había regalado las petacas de viaje, repito una vez más, todo el día en pedo.

Tanto fue así que el último día volábamos a Iguazú desde Rio a las 23.30, eran las 17.30 y nosotras estábamos rancheando en nuestro bar, el gran “Emporio”, claro. Las horas pasaban y nosotras no nos queríamos ir, hasta que hubo que salir corriendo al hostel, cazar los bolsos y encarar al aeropuerto donde se sucedieron una cadena de hechos desastrosos.

  1. casi pierdo la mochila en el baño con mi pasaporte y dinero por qué me estaba cambiando la ropa para viajar y no volar con la que había salido ese día.
  2. la mande a cagar a mi hermana por demorarse en el Duty free comprando perfumes con los últimos céntimos que nos quedaban.
  3. volamos pasándola pésimo por qué hacía muchísimo frío y no podíamos dormir porque el asiento de avión era mega incómodo.
  4. llegamos a Foz donde nos tuvieron, lo que nos pareció un siglo en migraciones para eventualmente quedarnos por 4 hs en un aeropuerto desolado que solo vendían joyería hecha con piedras y no había un cuerno para hacer hasta esperar la conexión con nuestro próximo vuelo.

 

Nada, la historia fue muy feliz durante todo el viaje pero inversamente proporcional a lo mal que lo pase durante el regreso.

Nota al pie amiguitos, fíjense muy bien si de verdad quieren volar en pedo a su casa, no está NADA NADA bueno. Y Río es lo más. 

 

Muriel

 

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