Amor pleno por las malas palabras
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Fontanarrosa

30 mar Amor pleno por las malas palabras

En el habla cotidiana siempre, pero siempre, utilizamos palabras. Verás que no estoy contando ninguna novedad, sin embargo y bajo el significado del ying yang, en todo lo bueno hay algo de malo, y -a mi juicio- lo bueno de las palabras es que existen las malas.
Ya lo dijo el argentino gran humorista gran , Roberto Fontanarrosa, sobre que las “malas palabras” no existen, entendiendo que ninguna le pega a la otra; ni palabrotas, porque no se escriben en mayúscula, en fin. Sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de MALAS PALABRAS.
A mi no me la cuenten, las malas palabras son graciosas, son vulgares ¡claro!, son claras, son justas, exactas, irremplazables e inobjetables (siempre y cuando sean bien utilizadas). Deberíamos poder utilizarlas en todas las oraciones, en cualquier momento, sin la dirección del insulto, siempre con la de la clasificación, con la referencias. Qué placer.
La radio, el monólogo, el texto del diario, la homilía incluso. En todas las clases sociales, todas las religiones, todos los niveles. En cualquier lado. El contexto siempre amerita al menos una, una sola.
Las malas palabras liberan, demuestran que sos honesto, creativo, espontáneo. Cómo comprobás que lo que digo es cierto? Agarrate los dedos con el baúl de tu auto  y fijate que sale de tu boca. Ok, de nada. Sigamos.
Las malas palabras encajan en un lugar justo. Tienen un significado. No se las usas en cualquier lado, porque puede perderse el sentido. Ej: Andá a la verdulería y traé 2 kg de tomate, 3 kg de cebolla, mampostería boliviana y una docena de banana. Verás que las palabras “mampostería boliviana” no tienen sentido, bueno, lo mismo pasa con el exceso de malas palabras donde éstas no son necesarias.
Si querés aprender a putear a pesar de lo que piense tu suegro o la mamá del vecinito que juega en la puerta de tu casa, podría aconsejarte que vayas a una cancha de fútbol en Argentina, a un control de alcoholemia en Estados Unidos o a una casa china en el momento en que el test de embarazo te dio positivo y se viene el tercero, pero mejor permitíme invitarte a escuchar, leer o ver a Elizabeth Vernaci, Enrique Pinti, Roberto Fontanarrosa, Fernando Peña o Humberto Tortonese.
Hasta la próxima columna.

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