Para no olvidar
revista cultural, espacio creativo para la expresión de lo que nos gusta
musica, recuerdo, mariano mores
16950
single,single-post,postid-16950,single-format-aside,ajax_fade,page_not_loaded,boxed,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-7.4,wpb-js-composer js-comp-ver-4.5.3,vc_responsive
mariano mores

18 abr Para no olvidar

Así como tituló una de sus canciones Para no olvidar, el pasado 14 de abril Andrés Calamaro eligió no olvidar al gran Mariano Mores a través de una emotiva carta de despedida publicada en su página de Facebook. Nada mejor que un artista homenajeando a otro gran artista.

Mariano Mores falleció el pasado 13 de Abril a los 98 años.

.. fue un excepcional compositor, pianista y director de orquesta. Para buena parte de la crítica argentina, el mejor compositor de tangos del país, autor de clásicos como “Cafetín de Buenos Aires”, “Uno” o “Cuartito azul”. También ejerció de actor, personaje televisivo y compositor para el cine. Un personaje grato y enorme.

extracto diario ABC

 

UN GENIO DEL TANGO

Fallecido a los 98 años, fue un maestro del género, el mejor para parte de la crítica argentina

El cielo se estaba abriendo para dar paso con honor y gloria al maestro y amigo Mariano Mores-

Fue una hermosa y muy importante oportunidad humana poder compartir días, canciones y grabaciones con el maestro Mariano. Mediante un amigo común nos conocimos en una cena y fue cuando dijo a punto de conocernos: “Andresito, sos el futuro de la música popular de nuestro país”… Yo ni me había sentado y no estaba –entonces- para créemelo demasiado, pero la palabra de los sabios está para escucharse. Quiero creer que siempre traen algo de razón consigo. Entonces quedamos para visitarnos en su casa de Barrio Norte y escribir juntos una canción: “Jugar con Fuego”.

El maestro era exigente con la métrica, la formalidad de la canción y las palabras. El también pulimentaba su arreglo en una partitura que ganaba en interés y enjundia cada día, cada tarde que compartíamos en su elegante domicilio. Hablamos mucho y de muchas cosas en aquellas semanas escribiendo; oportunamente le confesé la importancia de la grabación para mi, no siendo yo un hombre de partituras. Necesitaba un registro grabado para tener la canción y recordarla. Entonces nos encontramos en los estudios de grabaciones Del Abasto. Fueron dos tardes salpicadas por alguna anécdota y alguna buena charla en un bar bien porteño. Alguna sesión fue filmada y perdida en las mudanzas, o en las mudanzas vitales. Como corresponde.

Aquel encuentro fue realmente el comienzo de una importante amistad con el maestro.
Me invito a cantar con piano y con orquesta en sus extraordinarias actuaciones en los teatros de la calle Corrientes, conciertos salpicados con danza folclórica y grande identidad argentina. Fui su invitado de honor y le pedí que me firmase un pañuelo donde escribió una dedicatoria honorable. Grabamos dos canciones más en las sesiones de mi álbum “Honestidad Brutal”, siempre con detalles para el recuerdo histórico, desde la ropa con que se presentó, elegantísimo, para grabar con Joe Blaney; hasta las palabras dichas, que hoy prefiero atesorar con los recuerdos inéditos. Mariano me dedicó una parábola musical que quizás tres personas escuchamos, y que el pudor me invita a conservar prudente en el silencio de la despedida: ¡Gracias, maestro!

En el tiempo en que la fortuna quiso que compartiese encuentros con Mores conocí más de su dimensión de creador y figura primordial de la música nuestra y universal. Supe de sus éxitos, sus convicciones, su calidad humana, su calidez familiar, su generosidad y las cosas que nos contamos los hombres que conocemos los pliegues de la noche y las bambalinas del espectáculo.

Qué elegancia la de Mariano Mores, que me esperaba de punta en blanco después de echarse una siesta cada tarde en su casa.

Y qué músico de primerísima categoría, de los que ya no existen.

Hasta siempre, grande entre grandes: Mariano Mores.

Andrés Calamaro.

No Comments

Post A Comment