Remolacha
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06 dic Remolacha

El jueves E. me contó que de repente comenzó a gustarle la remolacha.
Eso me hizo pensar en cómo pueden pasar tantos años para que recién ahora te guste la remolacha. Vos recién la descubrís y yo llevo años comiéndola en todas sus versiones, hervida, cruda y rallada y el incomparable borsh que mi Bobe hace en cada Pesaj.
Cada uno con sus tiempos.
Pienso en alguna cosa que “de repente me gustó mucho” y reviso cómo es que comienzan a estar en mi top de cosas favoritas;
Primera parte:
Me convenzo en que seguro hay gente que ya le gustaba de antes y yo la conocía a esa gente pero no a la cosa; como si todos esos hubieran sido  la antesala a mi encuentro con la nueva fascinación. Los Beatles; mis abuelos ya los conocían cuando yo nací y mis viejos los escucharon cuando yo crecí, yo sabía de ellos pero Hey Jude llegó recién cuando lo usamos de soundtrack en el videoclip de un micro-emprendimiento en tercer año. Y me copó. En la primaria había cantado Imagine (que encima es de Johnoko) en un acto, pero había quedado ahí.
Tampoco creo demasiado en esas recetas de “por dónde empezar para que te empiece a gustar” en esto de lo que te causa una experiencia, a mi me resulta mucho mas el -cara a cara- con la cosa y dejarte llevar.
Segunda parte:
Hay historias que “quedan ahí”, que no te tocan mucho, (literalmente quizás?) y otras que si.
Pero prefiero pensar en las que si: cuando la cosa me pega, me pega en serio,  no puedo parar, me “enamoramiento” pero no miento, solo me atrapa una sensación grandiosa de chocar con algo que me toca, y me cambia un poco. Me vuelvo un poco así, como eso. En algún punto. Una fanadicta por un rato; en realidad nunca me gustaron mucho los fanatismos, pero yo que se, a veces está bueno, para conocer, lo que lo hace ser… así. Es como un viaje por su magia: dónde nació, cómo, quién lo soñó, cómo duerme, cuántos lunares tiene, en dónde. Qué hizo mientras yo no sabía de su existencia, quién lo inspiró. Me divierte la versatilidad, cómo los mismos pueden tener tantas versiones. Y épocas.
Pienso en la papa, un tubérculo, como la remolacha, que es rica al horno, en pastel, frita y en tortilla. No se, me intrigan todos sus modos y me divierte la idea de descifrarlos. Y ya se que a todos nos gusta la papa, pero lo mio vino después, al comienzo no le daba ni bola, me divertía mucho mas la batata, con su toque dulce y ultra-almidonado…
Tercera parte:
Cuando por fin conozco su humor y su miseria. Casi como confirmar que si H me dice “voy a buscar soda a la cocina”  en realidad es un “me alejo para tirarme pedos”. Eso me libera un poco. Al fin y al cabo, todos nos tiramos pedos, no?
Como si acercarme mas a vos/eso, haría descubrir algo nuevo en mi. O al menos aceptar que ahí estaba.
Me entusiasma esa idea, de la seducción por la virtud de un descubrimiento. Suena medio trabalenguas pero es eso. Compartís la hazaña de haber encontrado algo y te volves un poco inolvidable: dejas un poco de vos en eso y en vos, algo de eso.
Así
Nota:
Me apasionan los apasionados y la historia de las cosas. Cuando toco esa matriz y todavía me excita mirarlo, tocarlo, escucharlo. Ya no miento, me enamora.
Y también me pinto los labios, color remolacha.

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